No podía ser. La voz no podía salir de aquel chisme metálico.
-SÍ, TÚ. ¿TE PARECE BONITO QUE ME HAYAS DESTROZADO
Nacho bajó la vista y allí estaba él. O ella. No se sabía muy bien.
Un ser del tamaño de un mechero le gritaba como un energúmeno. Era curioso. Era humano, de eso no había duda, al menos todo lo humano que conocemos hasta ahora. Dos brazos, dos piernas y una cabeza con sus respectivos ojos y orejas.
-¿Qui… quién eres tú? – susurró Nacho entre temeroso y sorprendido.
-¡COMO QUE QUIEN SOY YO! YO SOY NICOLÁS
Estaba claro que Nacho no daba crédito a sus ojos.
Nicolás se ponía azul a medida que se iba exaltando. Los cuatro pelos rizados y que le nacían en la barbilla estaban totalmente erizados. Lo único que pudo hace Nacho, una vez pasada la primera impresión, y disimuladamente, fue reírse.
- Ahora tendré que estar toda la noche buscando un lugar donde dormir.
Nacho se agachó hasta ponerse a su altura.
- ¿QUÉ ESTÁS MIRANDO?
- Tie.. ¡tienes tetas!
Nicolás se dio la vuelta muy enfadado y comenzó a caminar en el sentido contrario al que estaba Nacho. A nadie le gusta que hablen de sus senos.
Nacho no sabía qué hacer. No podía evitar sentirse culpable de haber destrozado el que parecía ser el hogar de aquel ser tan extraño. Pero tampoco sabía qué hacer.
- ¡Espérame!
Nacho, con la chaqueta que le había regalado su hermana, manchada de barro, siguió a Nicolás, pero no era nada fácil. A pesar del pequeño tamaño del hombrecillo caminaba asombrósamente rápido. Y de repente se coló por una alcantarilla.
1 comentario:
Huy!
Este estilo es muy fácil!!!
Es el "estilo CEltas COrtos"!!!
Cuentame un cuento y verás que contentoo!!!
Normal que DAvid se fuera con Gnomos y bichos raros made in Tolkien!!
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