Para colmo de males estaban las clases a las que le habían recomendado que se apuntara...
"Lo que necesitas es hacer ejercicio, así despertarás tu apetito". Sinceramente, Nacho quería encontrarse cara a cara con el autor de semejante razonamiento, para expresarle punto por punto sus reticencias. Con un bate, a ser posible.
No es que fuera un chico violento, más bien al contrario. Pero el resultado de que alguien hubiera tomado en serio esa afirmación había llevado a Nacho a sufrir uno de los suplicios mayores de su vida... veréis, no es que fuera un chico torpe, siempre había destacado por su agilidad y su flexibilidad, pero nunca se había sentido cómodo haciendo daño a los demás, ni siquiera jugando. Por eso el estar rodeado de mastuerzos que no tenían tanto cuidado como el a la hora de realizar cualquiera de los numerosos deportes con los que el entrenador tenía a bien obligarle a participar, hacía que Nacho resultara ser esa clase de chicos que suelen ser excluidos de los "top ten" a la hora de escoger jugadores para los equipos. No es que le molestara quedar detrás de las chicas, aunque le estuvieran dando la lata durante todo el partido con eso, a el le daba igual. Que fuese escogido mucho después que el chico con asma, ese que apenas era capaz de dar dos zancadas sin toser, pese a ser molesto, era algo a lo que se acabó acostumbrando. Pero que cogieran a Matías, el nuevo compañero becado por la o.n.c.e... eso si llegó a molestarle algo.
No es de extrañar que ese día no estuviera muy atento cuando salió del moderno e impersonal polideportivo. La concentración para no oír los comentarios de sus "compañeros" en el vestuario le había requerido un gran esfuerzo, y por eso no vio como el autobús llegaba a la parada antes de lo previsto. Cuando se dio cuenta de ello empezó a correr, pero con la prisa no pudo esquivar ese extraño objeto metálico, nada grande pero tampoco muy pequeño, que estaba sin ninguna razón aparente en medio de la acera. Lógicamente, uno no puede evitar algo que no ha visto, por lo que no fue sorprendente que Nacho cayera al suelo. Con tan mala fortuna que dio a caer encima del único charco que tenía la calle. Es normal que se levantara ligeramente enfadado. Quizás no fue tan normal, pero si comprensible, que se levantara gritando y profiriendo insultos al mundo en general y a aquella cosa metálica en particular.
Lo que no fue tan normal fue la voz que Nacho oyó hablar desde dentro de esa cosa:
-No te quejes tanto, chico. ¿Has visto lo que le has hecho a mi casa?
martes, 13 de noviembre de 2007
CAPÍTULO 1.2.
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4 comentarios:
¿Pues qué puedo decir? Que me encanta. Que saramoya no te lo había puesto nada fácil, pero has sabido reencauzar la historia, y de forma bastante brillante.
Me ha gustado mucho.
Veremos mañana. Hoy a ver "Perdidos"
Whisky kiss.
Ansiosa espero su parrafada, escrita con arte y esmero, y es que siendo el propulsor de tamaño experimento no es para menos ;-P
Ahora comparo el fragmento que voy a publicar a continuación con el de El Pater y es cuando pienso "para qué me habré metido en esto?"
Ten en cuenta que el objetivo de todo profesor es que su alumno le supere. Por supuesto no soy profesor de nada, pero como bien dijiste el propulsor.
No sean muy duros con este que escribe, sólo guiado por un instinto medio natural.
Lo repito: Me está encantando.
Que se prepare Elvira. Es tu turno.
PD. ¿No conseguimos convencer a nadie para que participe?
Curioso el estilo de Iñiguín...
Calificable "resentido con el mundo"
y además hay reseñas biográficas,no?
Que nadie te regale una katana en Navidad!!!!!!
: P
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